Este tema vamos a dirigirlo a todas aquellas mujeres que de alguna u otra manera sufren toda clase de atropellos, injusticias y humillaciones, encasillamientos y devaluaciones por parte de sus novios o maridos que tienen hijos con otra mujer, e incluso… hasta es ésta misma mujer quien se da el lujo muchas veces de pisotearles y maltratarles su dignidad.
El sentimiento no tiene por qué ser un sentimentalismo vaporoso, blandengue y azucarado. El sentimiento es una poderosa realidad humana, que es preciso educar, pues no en vano los sentimientos son los que con más fuerza habitualmente nos impulsan a actuar.
Los sentimientos nos acompañan siempre, atemperándonos o destemplándonos. Aparecen siempre en el origen de nuestro actuar, en forma de deseos, ilusiones, esperanzas o temores. Nos acompañan luego durante nuestros actos, produciendo placer, disgusto, diversión o aburrimiento. Y surgen también cuando los hemos concluido, haciendo que nos invadan sentimientos de tristeza, satisfacción, ánimo, remordimiento o angustia.
El respeto es un valor que a todos nos han enseñado a mostrar y a defender, aunque hay ocasiones en la vida en la que nos damos cuenta, que no todo el mundo piensa y actúa de la misma forma. Hacerse respetar y respetar a los demás a toda costa, puedes resultar ser una tarea mucho más difícil de lo que uno se puede llegar a imaginar. Y es que hay tantos sentimientos y circunstancias que pueden interferir con él, que lo único que nos queda para ser buenas personas, es seguir recordando que tenemos que darle su lugar.
¿Por qué nos cuesta tanto darles a todos el respeto que se merecen?
En esta época donde todos hablan de calidad de productos, de calidad de procesos, calidad de servicios, calidad de sistemas muy poca gente habla de calidad humana y sin ella, todo lo demás es apariencia, sin fundamento.
Hablar de calidad humana, es cuidar nuestros vínculos con los demás. Necesitamos rehacer nuestros vínculos humanos.
La ética, la honradez, la solidaridad, la cortesía, la honestidad son principios, valores como muchos otros inherentes del ser humano. Seguir leyendo ¿Se perdio la calidad?→