Inseguridades

Por naturaleza las personas poseen una imaginación increíble y una intuición a veces desproporcionada e infiel y a flor de piel. Es muy común ver situaciones tan desesperantes, como igual llenas de intriga, angustia, colapso de nervios, celos pasionales y estresantes, cólera, impotencia, etc.

¿Qué grato puede ser para una persona vivir con una espina clavada en el corazón?

Que la duda la esté matando, coloca a la persona insegura en un hilo suspendido entre el cielo y el infierno. Por un lado desea creer, desea amar, desea confiar, y por el otro lado, siente temor, rechazo a lo incierto, incertidumbre por lo desconocido, dolor, lágrimas, autocompasión.
Se aferra destrozada a su crisis emocional derivada de su necia fantasía, agrega supuestos que no existen, los pone de manifiesto y por delante como si fueran ciertos, los da por hechos como su única bandera, convencida de que le fueron o le están siendo infiel: “Que le están poniendo los cuernos”, “que su pareja ya no la ama”, “que ya la dejó por otra” , “que ya perdió el interés”, “que el amor ya se le acabó”.
¡Por favor!, el amor no se acabó, lo que se acabó fue la confianza, la fe, la esperanza. Lo que se rompió fue la ilusión, perdió peso la emoción con la devoción, ahora la persona se siente a la deriva de las circunstancias, suspendida entre el cielo y el infierno, y sin nada a su alrededor de qué sujetarse, más que de sus dudas, sus celos y sus tormentos. Un círculo vicioso en el cual gira sin recato y sin piedad.
Pero, ¿Qué pasa cuando las corazonadas intuitivas de las personas resultan ser ciertas?, que no está imaginando cosas que no son, que no son producto de su necia fantasía, que no está inventándose nada, que su corazón sí tuvo razón en “pre-sentir” (o sentir anticipadamente), los hechos y que realmente encontró motivos válidos como para pensar, asegurar y rebatir que realmente “SI LE ESTÁN PONIENDO LOS CUERNOS”. Que ya no es tanto la imperante y simple “apariencia”, o “sospecha infundada”, sino la verdad desnuda frente a sus propias narices.
La infidelidad es muy difícil de manejar, aunque no imposible y en la mayoría de las parejas dejan huellas profundas que matizaran la relación en el futuro.
Pero hay una ley de vida que dice que nada es estático, que todo cambia cuando una menos se lo espera. Toda la estabilidad, la alegría, la confianza, la seguridad y tu propia autoestima se derrumba en un abrir y cerrar de ojos. Aparecen millones de lágrimas, mucha desesperanza, enojo, desasosiego. ¿Y ahora qué podemos hacer? Muchas veces la única respuesta que se puede dar a esa pregunta es: Empezar de cero.

 

4 comentarios sobre “Inseguridades”

  1. La inseguridad en las personas puede tener diversos orígenes. No dar la opinión personal de algún tema ni participar en reuniones, ya sea de amigos, sociales o laborales va muy ligado la falta de confianza en sí mismo, y provoca una sensación de malestar, nerviosismo o temeridad asociado a experiencias previas en la infancia La inseguridad de sí mismo es una emoción negativa y algunas características son sentimientos de inferioridad, no sentirse amado etc.…

  2. Marve, muy interesante este tema sobre las inseguridades. Pienso que para construir una relación debemos empezar sobre una base firme que es la confianza, cuando no existe o la perdemos comenzamos a ver fantasmas donde no los hay. Los celos son una enfermedad que acaban con la persona y con la relación, mas esto conlleva a bajar la autoestima, sentir depresión, dolor, angustia. Una persona insegura jamás será plenamente feliz, si no logra superar esto nunca tendrá una relación sana. Y como bien dices la infidelidad es algo muy difícil de tolerar, y duele más cuando nos entregamos completamente sin miedo a nada y nos traicionan, dejando heridas muy profundas y dolorosas, pero que algún día sanarán.

    1. Existen muchas personas inseguras, es algo muy frecuente, lo importante es lograr la confianza entre la pareja para evitar malos entendidos y con ello temores e inseguridades. Claro que vale mucho el respecto y la estima que se tengo a uno a si mismo que te hacen no sentir miedo ante nada.

  3. La tierra húmeda y fértil, sobre la que nace la yerba y florece la vida, es muy buena y necesaria pero no sirve para construir un edificio sobre ella. Es preciso escavar y llegar hasta la piedra dura para, entonces allí, colocar los cimientos del futuro edificio. Si caminas por la tierra no te sorprendas de una piedra, un hueco o un poco de fango porque eso es normal.

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