
Muy de moda en las redes sociales, que hay detrás de un «Like » que a muchos les gusta.
Pongo a consideración un articulo que leí hace un tiempo y me dejo sin dudas muy pensativa del comportamiento de las personas dque buscan un like, algo no solo es una problemática entre los niños y jóvenes.

¿Cuántos pulgares para arriba tuvo la última foto que subimos? ¿Cuántos “megustearon” – verbo deforme y actual si los hay- nuestra última ocurrencia en Facebook? Todo esto (que, bien mirado, es una real pavada) puede tener un impacto enorme en el caso de chicos y adolescentes.
Entérate del resto aquí.
Un dedo. Eso es todo: un maldito dedo para arriba,un pulgar panza al cielo como la medida de todas las cosas. Empezando, claro, por esa indefinible nueva forma de la fama que es la “popularidad”. Ahora, según parece, no sólo todos queremos ser “populares” sino que además nuestro deseo puede cumplirse con solo publicar la foto, el comentario o el tweet adecuado. Y así nos la pasamos, últimamente; dando la vida por un “Like”, tratando de caerles simpaticones hasta a perfectos desconocidos.
Pero si pensás que ésta es una de esas clásicas diatribas anti redes sociales, olvídate. Esto es ciencia pura y dura, porque esos dedos obtenido ( o añorados) influyen enormemente en nuestro estado de ánimo, en nuestra estima personal y de hecho hacen que zonas insospechadas de nuestro cerebro se enciendan y activen cual arbolito de Navidad a mediados de diciembre.
Pongámonos pues técnicos, y digamos que según datos de la revista Frontiers (especializada en neurología), cuando nuestra performance en las redes sociales es alentada por los demás y recibe muchos de esos pulgares en alto, lo que se activa es la región de las recompensas. Pero- y éste es todo un dato- se conmueve tanto o más que cuando comemos o tenemos sexo.
El estudio se llevó adelante en la Universidad Libre de Berlín y tuvo como grupo de trabajo a jóvenes de entre 19 y 31 años. Mediante sensores se comprobó que la obtención de “likes” mostraba una gran actividad en la llamada Núcleo Acumbens.
Sus autores, Dar Meshi , Carmen Morawetz y Hauke Heerkeren, aseguran que luego de un monitoreo del área pueden afirmar que hay una relación entre a) el nivel de aceptación obtenido en FB y b) el patrón de uso que se haga de esta red. Dicho de otro modo, a mayor cantidad de cyber- palmadas en el hombro más usaré esa red social, porque mi cerebro comienza a pedirme más y más de esa sustancia llamada “aceptación”.
Según dicen, nada hay en eso de casual. Los humanos –monos desnudos, como nos llamó alguna vez otro científico- dependemos de nuestro pares para comer, reproducirnos, sobrevivir. Caerles bien, ser aceptados, multiplica entonces nuestras chances de hacerlo y por eso nos interesa tanto la opinión de los demás. Y tan pendientes solemos estar de ella.
El punto es que, en algunos casos, esa búsqueda de aceptación termina mal. Por ejemplo, cuando (como sucedió en Portugal el año pasado con un matrimonio polaco) una pareja muere al caer desde el borde de un precipicio buscando “LA” selfie de sus vidas. O cuando en loca carrera tras el aplauso de los amigos algunas chicas se desnudan en cámara o algunos chicos se filman tomando riesgos innecesarios. Y a menudo, fatales.
Ese fue el caso de Xenia Ignatyeva, una adolescente que en busca de la selfie más impresionante del universo y alrededores primero se subió a un puente, después se cayó al vacío y finalmente terminó electrocutada al tratar de agarrarse de un cable de alta tensión. ¿A qué toda esta locura?
Según explica Diana Sahovaler de Livinoff, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, “verse en las imágenes y discursos de las redes sociales y leer lo que los otros opinan de ellas, contribuiría a armar la subjetividad en un intento de reafirmarse, sobre todo en determinados períodos de la vida de grandes cambios, donde la identidad vacila”. Y tal vez en pocos otros períodos de la vida la identidad vacile tanto como en la infancia y la adolescencia.
Por eso hoy chicos y adolescentes parecen jugarse enteros en sus muros de FB y en sus canales de You Tube. Todos quieren ser El Rubius o Veggetta, dos de los más famosos “youtubers” de este momento. La razón: hacen cosas tontas o graciosas, las comparten en la red y se disputan con otras estrellas de las redes sociales el cetro de rey. ¿Cómo? Mediante la cantidad de suscriptores, que en el caso de El Rubius supera los 10 millones. ¿Cantidad de vistas? 1.700 millones. ¿Libros editados? Uno…y mi hijo lo tiene. Posiblemente, el tuyo también.
Y por eso también es que muchos chicos sueñan hoy con estas nuevas (e inexplicables) formas de la fama: porque nunca fue tan fácil como ahora tener a millones de personas mirándonos, aplaudiendo, pidiendo más. Pero, como también explica la especialista, “alimentar un perfil, esperar la sanción de un referente proyectado en la web, revela no solo la gran dependencia del otro, sino también el intento de manifestar una singularidad y un recorte personal, reconocerse”.
Precisamente por eso resulta tan importante mirar no sólo qué clase de cosas hacen los más chiquitos con las redes (en caso, claro, de tener algún acceso a ellas sin supervisión de un adulto) sino también aclararles algunas cuestiones centrales. Por caso, que mucho de lo que circula por el cyber espacio no es verdadero, y que sólo está ahí para impresionar a algún otro que – a menudo- ni siquiera se da por enterado. Y muy básico, sí. Pero no menos efectivo para que el estado de ánimo de tus niños y adolescentes cercanos no termine pendiendo de un estúpido pulgar en alto.
http://www.mariajuliaolivan.com.ar/2015/04/11/la-vida-por-un-like-cuando-la-autoestima-pende-de-un-dedo/





Pues no sé qué oasaría, te hice un comentario enorme, que ahora no puedo reproducir de la misma forma.
Lo intentaré. Te decía, primero que aunque no comento vengo casi a diario, y leo tu entrada más reciente, a veces no tengo qué decir y temo que etiqueten de spam una simple oración diciendo que estuve.
Y ahora vamos al tema que reflejas acá. Te preguntaba (en el comentario que desapareció) que me gustaría saber tu opinión como especialista de salud acerca de este fenómeno, que no sólo golpea a los jóvenes, en mi experiencia de asisitir a foros desde hace algunos años, he podido observar que todos nos sentimos mejor cuando un comentario, una foto o un escrito recibe los llamativos «Likes». A todos nos gusta ser aceptados socialmente o reconocidos por nuestro entorno como personas agradables, o carismáticas, o populares o lindas. pero, cuando se convierte en algo letal, como es el caso de los ejemplos del artículo, hasta qué punto no será debido a que son personas que han crecido en un ambiente familiar sin premios valorativos, o sea, niñas y niños que no son adecuadamente motivados a seguir una conducta excelente porque no se les reconoce la valía cuando se destacan en algo. Decirle a los muchachos nuestros que son inteligentes, o lindos, o graciosos, en su justa medida, haciéndolos conscientes de su valía, no será una forma de evitar esa búsqueda desesperada de aprobación en las redes?
Un beso grande, recuerda que aunque sea invisible no dejo de quererte y alegrarme por la buena salud de tus Sentimientos.
La autoestima tiene varias aristas y puede ser interpretada por cada quien en dependencia de los factores que lo rodean. Nuestra autoestima aunque sea muy nuestra puede ser juzgada por otros por nuestras acciones y está realmente del » Like » no creo sea la que pueda aportar mucho para ser una valoración real de nuestra manera de ser.
Ciertamente en la red todos necesitamos ser reconocidos o aceptados, crear una imagen que deje una huella pero el comportamiento no es igual según los diferentes grupos que la frecuentan por eso es difícil afirmar que pueda estar afectada por los likes que se te otorguen pues en definitiva uno mismo no se los da, al no ser y ya ese caso si tiene seria afectación, el que pueda buscar la vía de dárselos por si mismo o incitar a otros a que por cualquier cosa le den el afamado dedito para arriba. Muchas veces vi en los foros, de la plantilla Xen que es una de las más gustada en nuestra red, porque da esa opción, a personas que en sus perfiles solo escribían ( yethgflsbnxzzs) y a ese » garabato » le daban un » Like «.. En esos casos el análisis es muy serio, pues detrás de esa conducta hay algo que no anda bien.
Niños, Jóvenes, Adultos , todo aquel que tenga acceso a Internet o a cualquier Red Social, siempre buscará la forma de llamar la atención para atraer a las personas y socializar pero todo debe ser con medida, es bueno hacerse notar pero mejor es hacerse notar con elementos que aporten al valor humano de uno mismo y a la vez de los demás.
Es importante darle a todos el justo valor que merecen, no dejar de alabar, reconocer o felicitar por cada logro alcanzado y por muy pequeño que sea a las personas que lo merecen día a día tanto en su entorno laboral, familiar, escolar y también en el virtual pues es parte de la vida cotidiana.
Pero como todo en exceso hace daño, la búsqueda de likes puede estar sujeta a situaciones positivas y negativas en la vida de los internautas, solo hay que tratar en el caso de los adultos de realizar uno mismo un análisis de comportamiento en el medio y reflexionar si el proceder es correcto o no y en el caso de niños y jóvenes deben tener un seguimiento más cercano de los padres o tutores o del personal encargado de la administración de los sitios..
Marve:
¿Eliminaste mi comentario anterior?????
Como crees ??
Du, no se a que comentario anterior te refieres porque esté, es el `primero que veo tuyo desde hace ya varios meses.. Jamás borro comentarios, solo si están repetidos pues a veces la plataforma se pone » fatal» y los duplica de lo contrario no borro nada.
No es menos cierto que es muy halagador que alguien reconozca algo hecho o dicho cuando se hace o se dice con pasión, y se siente un inmenso placer en interactuar o publicar fotos, artículos interesantes que de una manera u otra ayudan a ese lector o fanático de las redes sociales, pienso que un «like» siempre es reconfortante porque es señal que lo que expresas se identifica con quien te lee. Con lo que no estoy de acuerdo son con las exageraciones, excentricismo solo para llamar la atención y conseguir ese «like» o el llamado «seguir» que al parecer les interesa más que la propia publicación del tema que se está tratando o lo que simplemente quieren compartir, como es el caso de los ejemplos citados por ti Marve.