
No todos nacemos con grandes habilidades para relacionarnos socialmente, pero es posible desarrollarlas. Con el entrenamiento apropiado y una buena orientación, mejorarás notablemente tu confianza y la impresión que los demás tienen de ti. Sé paciente. Hablar con desconocidos nunca es fácil, pero cuanto más lo hagas, más fácil te resultará. Da tiempo a las conversaciones para que se desarrollen. Sal con gente y las conversaciones saldrán espontáneamente
Establece contacto visual. Esto es muy importante, ya que se transmite mucho con la mirada, y si evitas mirar a alguien a los ojos, puede pensar que no estás interesado en conversar con él o ella, o que le estás mintiendo.
Sé perdonador. Tus amigos y compañeros no están libres de cometer errores. No guardes rencor por lo último que te hicieron. Perdona a quien te ofrezca una disculpa.
Sé leal. Los detalles también cuentan. Si tienes una cita, sé puntual. Si formas parte de un grupo, llega temprano y quédate hasta tarde (hasta cuando no tengas nada que decir por el momento).
Defiende a tus amigos. Si uno de ellos se mete en una pelea, intenta detenerla y calmar la situación. No dejes que nadie insulte a tus amigos o diga cosas feas de ellos y se salgan con la suya delante de ti.
No seas chismoso. Los chismes son como un bumerán: siempre vuelven para golpearte. No te hagas la fama de ser chismoso. Nunca digas nada de nadie que no puedas decirle a la cara.


